Cosas buenas :)

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.
Un día mi esposo me vio trabajando y me dijo que no podía trabajar así, que necesitaba un mouse. Yo soy buena pobre... Un día me compré una laptop solo porque la necesitaba para un trabajo. Tenía mi PC de escritorio y con eso me bastaba. Y me compré la laptop con la mejor memoria, la mejor resolución de video y que tuviera lectora y todo lo que fuera tecnológicamente posible. No porque yo lo sea, sino porque sabía que no la cambiaría hasta su muerte. Y nunca consideré comprar un mouse porque me acostumbré rápidamente a usar el panel que tiene incorporado la máquina.
Hoy me he sentido un poco sabia. He sentido que he vivido todo aquello que me aconsejaban. Cuando me decían: no sufras por amor, eso pasa y yo no lo creía, ahora lo he vivido y lo sé. Cuando leía los poemas que hablaban del amor y el dolor y cómo uno quiere quedarse aunque sea con un poco del dolor... para al menos quedarse con algo de la persona que quiere, ahora yo lo sé bien, lo he vivido.
Acabo de aprender que existen unas células llamadas "células natural killer". Me pareció tan cojonudo eso de tener unas células dentro que cumplen la función de matar (claro, matan células anormales que aparecen en el organismo...), me pareció algo cojonudo, demasiado increíble como para no apuntarlo en algún sitio para no olvidarlo, no vaya a ser que necesite ese dato alguna vez.
Hice esa llamada telefónica. Escuché tu voz al otro lado del teléfono. No era como la recordaba. Es curioso: las voces de otro tiempo tienen otras tonalidades, otro cromatismo. Todo siempre es mejor en tu cabeza.
Hoy me he dado cuenta que pocas veces utilizamos el nombre propio de la persona que queremos. Generalmente, le ponemos un apelativo: amor, gordito, cariño... y olvidamos los nombres propios para siempre. En mi caso, para el momento del fastidio. Mi esposo sabe que cuando lo llamo por su nombre estoy molesta por algo que él ha dicho, hecho o dejado de hacer.
Yo siempre necesité un hombre que me deje ser. Que no se sienta mal de que tenga una risa escandalosa, una torpeza diaria, muchos amigos hombres y miles de frases cariñosas para ellos...