La culpa, mi culpa

Si alguien está molesto podría ser conmigo por esto o por aquello, si algo salió mal podría ser mi responsabilidad por esto o por aquello, siempre encuentro algún motivo que me involucra directa o indirectamente en la molestia de los demás.
Claro, mi capacidad de análisis me hace recuperar un pequeño rastro de objetividad, pero, de todos modos, yo siempre siento que puedo ser yo, eso no deja de estar allí.
Nunca he analizado a fondo eso, nunca sé porque mi inseguridad o mi sentido de la responsabilidad o mi ser culposo termina involucrándome en asuntos en los que objetivamente yo no tendría absolutamente nada que ver.
Me siento culpable, siempre me siento culpable, y quiero desterrar la culpa de mi vida. Necesitaré un bautizo simbólico que me libre de todas las culpas, de todos los pecados originales, de todo esto que a veces me jode como si fuera un dolorcillo pequeño y tonto pero que existe y nunca desaparece del todo. Como si fuera una pequeña piedra que en algún momento podría desencadenar una avalancha emocional. Tengo que liberarme de esta culpa tonta. Tengo que hacerlo.