En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

lunes, 6 de mayo de 2013

A mis amigos les adeudo la ternura

Pocas cosas en la vida me hacen tan feliz como reunirme con K y J. Una laaaarga semana, el stress de la mala vibra, el dolor de cabeza, la casa empolvada, todo todo puede olvidarse cuando paso una tarde con K y J. Y pocas cosas me han tan feliz como pasar horas riendo, filosofando o viendo una película con ellos. Porque como siempre he dicho los amigos son la familia que tú escoges y K y J son mis hermanos del corazón; y no miento si digo que yo me encontré un poco en esta vida cuando los encontré a ellos. Cuando empezamos a andar por las calles de Miraflores o sentarnos en las bancas del parque a conversar sobre nuestras vidas, a jugar a parar a los carros o a inventar personajes extraños. No miento si digo que mis amigos (K y J, sobre todo) son una de las mejores cosas que tengo en mi vida y son responsables de buena parte de mi felicidad. Porque con ellos siempre puedo ser yo misma, siempre puedo reírme mucho, hacer todos los ridículos del mundo, abrir mi corazón, llorar todo lo que quiera, quejarme, engreírme, robarme la canchita de una banca del cine, pintarme los labios de azul y sé que ellos siempre verán más allá de todo eso o verán el detalle de las cosas, y en ellos siempre tendré, una sonrisa, una mano, una oreja, un postrecito o lo que sea que necesite para hacerle frente a los males de este mundo. Porque con ellos puedo ser mala, tonta, loca y seguir siendo siempre yo misma. Porque mis amigos son parte de lo mejor de mi y sin duda K y J son de los mejores amigos que puede haber en el mundo y nunca encontraré las palabras suficientes para decir que los quiero con todo el corazón.

viernes, 26 de abril de 2013

Todo es un problema...

...o yo soy el problema. Estos están siendo días así, en que siento que todo se complica, que cada cosa que me dicen tiene que ver directamente conmigo como si fuera una bala a alguna parte sensible del cuerpo. No sé si será así, si ese sea el objetivo de las cosas: a veces, en la mayoría de las veces, he podido comprobar que no, que son cosas que yo me figuro, que se me da que por alguna impresión o por algo la gente está molesta conmigo o me dice cosas para fastidiarme. Pero igual siento que es como si las personas a mi alrededor (hablo del trabajo) están buscando la sin razón, están a la caza de lo malo, del problema, y eso me afecta, tengo que ser sincera: me afecta. No me dan ganas de trabajar, pierdo mi buen humor y sufro (¡soy una drama queen!).
Y ahora siento que ando así, que todo me duele, que todo me tiene sensible y un poco tonta. No sé porque quizá yo debería ser más alpinchista, que nada me afecte, porque en verdad la mayoría de las cosas son solo percepciones (pero como decía mi profesor de marketing: "percepciones son realidades"). Y así es entonces que ando esquizofrénica, como la gente que ve cosas que no existen, como fantasmas, y se aterra por eso. Yo estoy en estado nervioso-rabioso por cosas que nisiquiera sé si son verdad y ando en la ansiedad de descubrir si lo son o no. No sé si debería siquiera gastar mi tiempo y mi buena onda preguntándome por estas cosas.Lo más lógico sería estar tranquila. Lo más lógico sería no preguntarme tonterías. trabajar tranquila, vivir tranquila y que cualquier cosa por le estilo no me afecte. Pero a veces soy tan yo que no puedo, a veces no puedo manejarme, a veces a veces... como en esta semana yo me podo en este modo tonto y sufro, sufro como la drama queen que soy.

miércoles, 10 de abril de 2013

Todo pasa...

Si alguien me hubiera dicho hace 10 años (o un poco más) que yo escribiría algo diciendo esto no me lo hubiera creído. Antes no sabía que "todo pasa", que todo se va, más fácil o más difícilmente que como llegó, pero que en algún momento se va. Porque antes, cuando tienes menos de 20 años o cuando tienes 20, todavía se te figura que el amor es para siempre y que aunque termine continua en el tiempo, y que si sufres quizá nunca dejes de sufrir, y que si te enamoras tanto fuego, tanta vaina, tanto invertido, no va a pasar nunca...
No creo que sea que ahora ya he dejado los 20 atrás por más de 10 años, no creo tampoco que sea saber que uno se puede volver a enamorar (mejor y más bonito en algunos casos), creo que hay cosas que a uno tienen que pasarle para saber que pasan en la realidad, que son materializables, concretables, liberadorasssss. A mi me pasó: aprender que hay cosa que quedan atrás, que se van incluso sin que te las propongas. Las heridas cierran, los amores se olvidan, las cosas pasan... Pasan tanto incluso que son solo recuerdos, recuerdos con casi nula emoción, recuerdos muy lejanos.
Yo aprendí: que uno no se muere de amor (ni de decepción), que incluso la persona a la que más quieres en el mundo puede convertirse solamente en una de las páginas de tu libro persona (eso y solamente eso), que tu espacio es tuyo y que es bonito compartirlo con alguien más pero no regalarlo por entero. Yo aprendí que todo pasa, es verdad que las cosas cambian, es verdad que la gente deja huella en uno, pero luego se convierten en gente nada más, gente... como lo puede ser el compañero de trabajo, el chico que te arregla la computadora o el amigo del colegio, gente... Aunque parezca raro o increíble: eso pasa. Y las cosquillas que sentías en el estómago pueden desparecer, el poder que alguien en ejerce en ti puede irse... Y todo eso ahora se ha ido, ha pasado por mi vida, no como si nunca hubiera estado, pero ha pasado, dejándome heridas, huella, cicatrices, tormentas, lágrimas, cosas bonitas también y enseñanzas, pero se ha ido, se fue, ya no me toca... Y creo que sí, que no es porque ya estoy lejos de los 20 años, mi buen y desinteresado amor, mis ganas de entregar la vida a las cosas que creía y amaba (como a una relación largo y tormentosa, perniciosa...), no es por eso, es porque me ha pasado, porque hay cosas, personas y sentimientos y sensaciones que yo pensaba que me acompañarían toda la vida y para siempre y ahora ya no están. No hice nada que se fueran, solo viví (me entregué a la vida) y traté de ser feliz y de pronto todo tomó un equilibrio y todas esas cosas que me hacían pequeños huecos ya no estaban. Y es así entonces que ahora todo me duele menos y muchas cosas las veo como si el vaso estuviera medio lleno, porque ahora sé que hay cosas que se van y cosas que no vale la pena que te duelan. Ahora lo sé porque me paso, creo que a los 20 no hubiera creído que me pasaría así me lo hubieran contado de buena fuente.

martes, 12 de marzo de 2013

Mi problema con las mujeres

Alguna vez yo tuve el sueño rosa de tener un grupo de amigas a lo Sex and the city. Todas seríamos mujeres guapas y glamorosas, independientes, con sus líos amorosos pero independientes, a las que nos gustara compartir tiempo juntas y a las que no nos diera pena dejar al sweetie boy de turno para pasar una o varias noches de chicas. ¿Acaso Big, Steve o Harry aparecen con las chicas de Sex and the city en sus desayunos, almuerzos o lonches?
Mi problema con las mujeres es el siguiente:
1) Detesto a la amiga que esta triste pq tiene un problema con el novio y se la ha pasado quejándose contigo por el chat y poniendo desgarradores estados en el FB y entonces tú, la amiga más preocupada del mundo, le haces un hueco en tu agenda, la llamas para salir, la invitas, compras las entradas para el teatro, lo tienes todo listo y cuando la llamas en la mañana para animarla te dice: "Mira, querida, no podré ir, me ha llamado Periquito para decirme para vernos y pucha entiéndeme" (y tú sólo puedes pensar: ¿Periquito no es el novio estúpido del que se ha pasado despotricando toda una semana pq no tiene tiempo para ella, es frío y distante y la hace llorar?). Ese tipo de mujeres son mi problema número 1.
2) La amiga que siempre se queja porque estás ocupada y no tienes tiempo para ella y cuándo la invitas a salir y preparas un día de chicas te planta. Claro, la entiendes, ella -al igual que tú- es una mujer ocupada que a veces no tiene tiempo para delicadezas (como llamarte por teléfono y cancelar) o aún peor nisiquiera se acuerda de la cita, pero bueno... a todos nos pasa alguna vez. Pasado un tiempo aquella amiga vuelve a quejarse porque nunca la vez, pq te extraña, pq te quiere y no sabe nada de ti y quiere verte y dice que hay que poner fecha en la agenda, entonces tú vuelves a planear una super salida de reencuentro con almuerzo y traguitos de colores post empanzada y fijan una fecha que ella sugiere o que les va bien a las dos. Y cuando haces uso de esa arcaica costumbre (que se llama reconfirmar, claro, nadie quiere ser plantada y si es alguien que ya te ha dejado comiendo sola, mejor reconfirmas o corres el riesgo de tener que almorzar en la más absoluta soledad). Reconfirmas y te planta. Luego de un tiempo la amiga volverá a decirte que ha estado muy ocupada y que que tú nunca tienes tiempo... y bueno, para cojudos los bomberos dicen, y al parecer yo ya me he graduado apagando incendios. Este es mi problema con las mujeres 2.
3) La amiga que siempre lleva al novio o esposo a las salidas de chicas (pero no te dice que lo hará). Quedas en salir con dos o tres amigas a un bar nuevo. Y zas: llega Cuchita con su marinovio. Ni se inmuta cuando todas ponemos caras raras. Y cuando el marinovio se va al baño, Cuchita dice algo así como: "habíamos peleado y nos hemos reconciliado tenía que traerlo". La versión 2 de esto es cuando en plena salida de chicas una amiga les dice que quiere que venga su chico y les pregunta si puede ir, les da un argumento monse pero efectivo, que hace que algunas se sientan comprometidas y le digan: bueno si quieres. El chico llega rápidamente seguro todo estaba planeado y ya tenia la llave en el carro.
Yo quiero mucho a mis amigas, pero mujeres así me causan problemas...

viernes, 15 de febrero de 2013

Hablaba de mí...

Solo he conocido a un hombre, a uno solo, que hablaba de mí con pasión. No lo pude ver hasta mucho después. Hasta que varios años ya pasado ese momento recordé a ese chico que caminaba conmigo casi todos los días sentado al lado del novio del avión diciéndole: "Sandra es una mujer espectacular, no hay nadie en el mundo que se sea mejor que ella, es estupenda". Y entre tragos universitarios de ron con coca cola a él le brillaban los ojos mientras hablaban de mí. En los últimos tiempos he recordado esa escena muchas veces en mi vida, la he recordado cada vez que he hecho algo bueno, algo sorprendentemente bueno para mí y ni aún en esos casos he vuelto a ver la mirada ni escuchar ese hermoso timbre de voz en ninguno de los hombres que me ha acompañado. No lo escuché nunca en el ex novio del avión y pensé mucho en eso cuando terminamos, en que él nunca había hablado de mí con esa pasión, en que con o sin tragos de ron con coca cola el ex novio del avión nunca había hablado así de mí. Y también lo he pensado cuando veo a mi chico y lo siento tan incapaz de pararse frente a un grupo y hablar de mi con pasión, nisiquiera lo veo capaz de decírselo a alguien al oído.

Sé que es una cuestión de forma más que de fondo pero yo extraño que alguien hable así de mi. Extraño ese brillo en los ojos, ese timbre de voz, esa fuerza. No creo que mi amigo hubiera estado enamorado de mí. No creo que hubiera querido tenerme de novia y aunque nos acostamos varias veces en nuestros momentos de soltería forzada y nos hacíamos compañía y nos queríamos genuinamente; y aunque he vuelto a recordar todo esto pq en una última y reciente conversación él me dijo algo así como: "lo nuestro hubiera podido ser alguna vez", no creo que todo eso tuviera que ver con amor-de-san-valentín. Creo que era que él sentía de verdad esa pasión por mí: por mi todo, (según sus palabras) por lo brillante que era en la universidad, por la respuestas que daba, por los trabajos que presentaba, por mi manera de ser, por mi habilidad para cosas prácticamente imprácticas para todos pero necesarias para gente como nosotros. Él sentía por mí esa pasión que me ha llevado al diablo con cada hombre con el que he estado y que me ha hecho hacer cosas cursis y tontas y que también me ha llevado a perder la cabeza. Esa pasión de la que he adolecido pq nunca he vuelto a verla en nadie. Esa pasión que yo reclamo, que yo necesito, que yo cada vez más seguido siento que merezco y que no tengo (que casi estoy resignada a no tener), porque no sé si haya alguien en el mundo que pueda hablar así de mí (como dije quizá tal ves quizá sea un cuestión de forma y no de fondo).

En realidad otra vez he conocido a otro chico que tb ha hablado de mí con pasión (él decía: "yo he conocido a muchas en mi vida pero sentía que ninguna era la indicada, cuando terminábamos siempre tenía la idea de que podría encontrarme con otra chica mejor, pero desde que te conozco tengo la certeza de que no podré encontrar a nadie mejor nunca"), pero esa es otra historia, y sólo sirve para hablar de una de mis moralejas (aplicada a este caso): "yo nunca me he quedado con los hombres que hablaban de mí con pasión, sino con los hombres de los que yo no he podido dejar de hablar apasionadamente (aunque yo ya no este
con ellos)".