En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Contra la mitomanía

Cuando le pillas mentiras sistemáticas a alguien qué debes hacer.
No sé cómo manejar una situación así.
Quizá eso será la consecuencia de haber sido mitómana una parte de mi vida. No lo sé...
Tengo miedo de esto y de todo...
La suerte está echada.

viernes, 14 de octubre de 2016

La gente y yo

Sé que hay alguna gente a la que no le caigo bien (aparentemente sin motivo). Eso lo he sabido siempre (y me ha pasado siempre). También hay gente que me quiere sin motivo (y que me quiere y me recuerda de verdad), pero de eso no me interesa hablar ahora.
Escribo esto porque los días como hoy me topo con una de esas personas, desde que me conoció no le caí bien. Pensé que podía tener que ver con celos, por aquello de que ella es muy cercana a  mi chico, pero creo que muy aparte de eso le caigo genuinamente mal.
No me quita el sueño caerle mal a alguna personas. Con algunas de ellas es fácil identificar el porqué, pero con otras (como con esta muchacha) no puedo identificar el motivo.
Hace muchos años estudié inglés en el Británico. Conocí a unas chicas con las que un día me escapé a tomar unas chelas. Éramos chibolas, era algo así como la odisea irnos a un parque a mediodía a beber una cervecita.  Mientras bebíamos y conversábamos de la vida ambas me dijeron algo que siempre me ha dado vueltas: "Antes no nos caías", y yo les pregunté por qué. "No sé, tu voz era muy fuerte. Movías mucho los brazos para hablar". La otra dijo: "Pensábamos que eras creída". "No, creída, no", corrigió la primera chica, "Hablabas mucho". Al final concluí que lo que querían decirme era que no les caía porque era muy escandalosa (o algo así).
Cuando hice terapia y estuve trabajando mi imagen personal en torno del trabajo le comenté al doctor que mucha gente pensaba antes de conocerme que yo era medio creída. Le dije que yo no era así, en realidad soy muy sencilla y simple en muchas cosas exteriores. Él, como siempre acostumbraba, me preguntó si eso me molestaba. Le dije la verdad, que no me fastidiaba, sino que más bien me intrigaba mucho pensar por qué la gente creía eso de mí. "Tienes que identificar qué hace que la gente te perciba así cuando en realidad no lo eres. Es algo que podemos trabajar"... pero nunca lo trabajamos. Yo me quedé con la apreciación que me habían dado las chicas. Sin embargo, hace unas semanas estuve leyendo sobre bullying para un trabajo académico y recordé mi propia experiencia de bullying escolar. Me pregunté, entonces, por qué sería que me hacían bullying. Ensayé varias respuesta y pensé entonces que seguro era porque me percibían como "extraña". Yo era diferente a los chicos del cole. Me quedaba en la biblioteca leyendo libros, vivía lejos y no participaba de algunas actividades, usaba zapatos ortopédicos... era rara. Justo ahora que escribo acabo de recordar también que en la Confirmación en una votación chistosa me hicieron concursar para el título "la piedrita en el zapato". Que yo supiera no le caía mal a nadie, tenía mi grupo de amigos y no tenía roches con ninguna persona, pero ¡¡¡era la piedrita en el zapato!!! No sé porque me habían elegido para ese título tan "divertido". Supongo qué seré un poco pesada. De hecho lo soy, lo sé, pero solo con mis amigos de siempre. Soy pesada y engreída y celosa, pero con los demás no. Al menos no que yo lo perciba. Pienso que debe haber algo más... y si bien no me molesta saber que hay gente a la que le caigo mal, me sigue intrigando saber porque. Supongo que es una suma de cosas. Está entre ser escandalosa, reírme fuerte, buscar ser el centro de atención, hablar cuando tengo que hablar, poder ser apática cuando quiero, poder ser demasiado expresiva cuando quiero... y no sé más... ser rara, pues.
En estos años he tratado de ser menos autista y despistada y saludar a todo el mundo; aprender a compartir mi información de trabajo; ser más abierta; me he flexibilizado mucho y ya no soy tan celosa.  He aprendido a mejorar lo que no me gustaba de mí. Lo que malograba mis relaciones personales. Lo otro no me interesa cambiarlo es parte de quién soy y me gusta cómo soy, lo que no me gusta es no saber exactamente qué no les gusta a los otros de mí, quizá entre todo el mar de cosas podría identificar algunas que si podría querer cambiar y eso me podría ser muy útil.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Los amigos

Creo que la gente se va pegando a ti por el camino como si ellos fueran de felpa y tu llevaras una franja de pega pega. La gente se acerca a ti por algo, así como tú te acercas a ellos por diferentes motivos. Y luego, en un momento, ambos de abren la puerta y se dejan entrar y algunos se quedan allí para siempre contigo.
Por mucho no tuve amigos, caminaba por la vida con sin adherirme al pega pega de nadie y ninguna persona quería adherirse al mío. Estaba sola. Yo quería tener amigos, quería tener alguien que me quisiera, que no me torturara, que no se burlara de mi, alguien con quien compartir las cosas simples de la vida, y por que no, también las complejas. No sé porque nunca llegue a tener amigos, porque la gente no hacía química conmigo, si a lo largo de los últimos años he podido comprobar que una de mis mejores cualidades (cuando lo deseo) es ser empática. La cosa es que era joven y estaba sola.
Luego conocí a M, K, J y (otra) K, y fue como si mi pega pega personal hubiera estado esperando por ellos toda la vida. Fue como si nos hubiéramos encontrado mutuamente de una vez y para siempre. Y ahora yo los llevo pegados a mi para siempre, aunque nos veamos cada vez menos, aunque ya no tengamos 20 años, aunque ya no juergueemos hasta morir, aunque ellas sean señoras regias madres de familia, él un viajero empedernido y él un exitoso artista, muy a pesar de eso yo los tengo a ellos conmigo y eso me hace la vida feliz. Como hoy, que K y yo nos mandamos un mensaje y pude leer sus palabras hermosas y resplandecientes, y el corazón me saltó de un brinco (nadie me habla tan bonito en el mundo como K, nadie sabe hacerme sonreír con él, es mi alma gemela). A veces solo basta un amigo para recordarte lo bonita que es la vida, lo afortunada que eres al tener a tantas personas pegadas a ti, para siempre. Ya no estaré nunca más sola, así no tenga a nadie más, así no los vea por largo tiempo, estamos juntos siempre.

lunes, 29 de agosto de 2016

Latiendo al mismo ritmo

Hace un tiempo me paso algo singular...
Ella llamó ayer para decirme que es increíble que Ricardo Darín venga a Lima. Es mi amiga, la quiero, pero soy más amiga de él, el ex. Fuimos juntos a la universidad. A ella la conocí por él, hace varios años, cuando eran novios. Nunca vivieron juntos porque él tenía (tiene una hermana que lo necesita, bueno, lo necesitaba porque ya partió a un lugar donde por fin no necesita a nadie más para vivir ni ser feliz). Eran la pareja más bella del mundo. Todos querían ser como ellos. Yo también quería ser como ellos: terminar las frases del otro ridículamente, que alguien me prepare un camino de rosas que terminaba en un baño de burbujas, que me envíen al trabajo un oso que necesitaba su propia silla para sentarse. Sí, todos queríamos ser como ellos. Pero ellos tenían su lado oscuro, no solo peleaban por el control de la tele, por quien manejaba el carro, tenían problemas profundos: la hermana de él y la necesidad apremiante de atención y cuidado que necesitaba: él no era libre; la necesidad de ella de que él le presente toda su atención; el dinero; las diferentes formas de ver la vida... Se amaban, no me cabe duda, pero eran complejos y oscuros como lo son los grandes amores.
Ella llamó ayer para decirme lo de Darín, no porque fuera algo importante, no porque tenía entradas, no porque quería invitarme. Llamó para decírmelo porque no podía hablar con él. (No están juntos hace un año. Ya no hablan). Quería contarme que la obra de teatro fue la misma que ellos vieron en Lima hace tiempo. Tenía que decírselo a alguien, aunque sea a mí.
Dos horas después, por la noche, llamó él. Quería comentarme lo de Darín. Le parecía increíble que ese actor al que tanto admiraba estuviera en Lima, y le parecía más increíble aún que estuviera aquí para actuar en esa obra que había visto con ella. La extraño me confesó (ella me había confesado lo mismo dos horas antes). Colgué el teléfono triste, es una mierda que se muera el amor. Es una mierda que el mundo tenga que girar. Es una mierda que ella se vaya a ir a ver a Darín sola "como un homenaje". Es una completa mierda que él nisiquiera pueda ir a ver la obra porque se le "parte el corazón". Bueno, también es una mierda que yo no vaya a ir a ver a Darín porque solo habían entradas caras cuando fui a comprar, aunque eso no venga al caso. Pero es más insólito sentir cómo los corazones de dos personas que están separadas a veces aún siguen latiendo al mismo ritmo. Dos horas más temprano, dos horas más tarde, las mismas palabras, los mismos recuerdos. Hacemos tanto esfuerzo por sincronizarnos con alguien, por latir a su ritmo, que luego -aunque lejos- el corazón no se detiene (que no es lo mismo que el amor, que no es lo mismo que la confianza). Sé que ellos ya no están juntos, se que ella se irá a Holanda a hacer una maestría, sé que él tiene pensado viajar pronto a Chile, quizá para hacer una vida lejos, pero sé también que si se sentarán a una mesa, un día solamente (dejando de lado las peleas y discordias), podrían reír, abrazarse y ver chispas en sus ojos y escucharían por un milisegundo a sus corazones latiendo al mismo ritmo. Lástima que la vida no sea ese milisegundo, lástima que la vida y el amor sean cosas complicadas, enrevesadas, diferentes. Afortunadamente nuestros corazones no tienen un solo ritmo, laten al compás que queramos, cambian, saltan, se apaciguan, bailan, eso es lo bueno de la vida, eso es lo bueno del amor.

sábado, 30 de julio de 2016

Nuevo inicio

Para algo nuevo empiece algo antiguo debe terminar. A veces uno piensa que hacer un gran cambio será algo fácil y se da cuenta que dejar las cosas atrás no es tan sencillo. Pero para iniciar algo nuevo, las cosas tienen que cambiar. Y aquí estoy yo enfrentándome a grandes cambios, todos de un solo golpe, con nostalgia, con ciertas ilusiones, con dolor, pero también con descubrimientos y algunas alegrías. Es como ver un paisaje hermoso con los lentes empañados, lo percibes, sin embargo no lo puedes ver del todo bien. Así ando yo, en un camino nebuloso. Descubriéndome cosas nuevas... Miro al futuro con alegría y esperanza, se que las piezas se irán acomodando, lo sé.