En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

jueves, 13 de agosto de 2015

Los aviones y la muerte

Siempre he relacionado a los aviones con la muerte. No es que me dé miedo volar (me fascina), sino que para mi la metáfora de la muerte siempre está representada con un avión que se estrella sobre ti. La muerte y los aviones se convierten en sinónimos para mí (repito: no me da miedo volar, no me subo a un avión pensando que se puede caer; me da más miedo ver a los aviones que se levantan sobre mi cabeza). Creo que todo eso tiene su origen en una película que vi de niña. No me acuerdo del título ni del argumento y aunque he tratado de rastrear qué película era no he podido encontrar el título. A veces temo que quizá puedo habérmela inventado, como otro recuerdo truculento de aviones en el cual estoy almorzando con mi padre en la mesita del patio y escuchamos rugir un avión (por mi casa siempre pasan aviones), pero este es un ruido extraño, diferente, y de pronto sentimos que algo ha caído del cielo y encontramos una pieza de metal de tamaño mediano en el piso. No sé si esto pasó en realidad, no sé si mi padre lo recuerde, no creo que lo haga, no tiene buena memoria. Si ocurrió, no sé si efectivamente fue en el patio (que por sus dimensiones es difícil creerlo) o en el pasaje de fuera de mi casa. No lo sé,,,, pero es casi imposible haber inventado lo de la película, no creo que mi imaginación de niña pequeña halla podido ser tan cruda. Últimamente me pasa eso: siento que he contado tantos recuerdos tan antiguos que llego a pensar que me los he inventado, no me parecen posibles, mejor dicho dudo de si de verdad ocurrieron o he caído en mi propia trampa de la mente.
El hecho es que una escena de esta película innominada me impactó. Había una mujer que lloraba y le contaba algo a un hombre que la consolaba, creo que la mujer era policía o algo así, no recuerdo los datos exactamente, solo recuerdo que le contaba un incidente de un avión que se había estrellado en un colegio. Le describía los gritos de los niños, los heridos, la gente corriendo por todos lados. Un niño pequeño buscaba a su hermana y le pidió ayuda. Ella relataba que caminaron buscándola y luego, dijo con horror: "¿Sabes dónde la encontró? Estaba prensada en las aspas del avión", y rompió a llorar. Nunca he podido olvidar esa escena. Creo que desde entonces los aviones y la muerte han estado relacionados para mí.
Hoy como muchas veces me sucede me soñé con aviones. Estaba junto a mi padre y uno de ellos volaba muy carca a nosotros, era una avioneta, no un avión. Podíamos ver al piloto y este nos saludaba. Yo me tendía en el suelo, tenía miedo. Le preguntaba al piloto si había la posibilidad de que se estrelle donde estabamos nosotros equivando (el piloto no era experimentado, estaba haciendo sus prácticas). Él decía que no y nos hacía adiós con la mano. El caso es que mi padre y yo logramos esquivar el avión, espero que sigamos esquivándolos muchos años más.

lunes, 3 de agosto de 2015

Te deseo lo mejor

Estoy escuchando una canción que me recuerda a ti, a nuestro antiguo pasado. El contacto de la música me ha hecho darme cuenta que cada que escuche esa melodía de guitarra siempre aparecerás tú... y hoy me ha gustado que aparezcas porque inmediatamente me he encontrado diciendo: "te deseo lo mejor". Y es bonito recordarte así ahora sin dolor, sin pena, simplemente diciendo: "te deseo lo mejor", de corazón espero que lo obtengas, siempre guardaré un lugar en mi corazón para quererte y para guardar esa conexión especial que nos dejaron tantos años juntos. Nunca podré dejar de sentir que soy una de las pocas personas en el mundo que entiende ciertas cosas de ti y es bonito saber y es bonito sentirlo... es bonito. No puedo más que desearte que siempre te vaya bien, muy bien.

miércoles, 29 de julio de 2015

He decidido ser feliz, voy a escribirlo aquí para no olvidarlo

jueves, 2 de julio de 2015

Siempre me he llevado bien con los chicos...

de hecho mejor que con las mujeres. Tengo pocas amigas mujeres, las adoro, no las veo mucho, pero las adoro. Sin embargo, tengo más amigos hombres. Siempre he tenido debilidad por los hombres y ellos por mi. Son tan fáciles... No se hacen problemas, son intrépidos, acceden a tus caprichos, van a donde les pidas. Son buenos. Puedo decir fervientemente que mis amigos me aman. Mis amigas me quieren. Me necesitan de vez en cuando, peor mis amigos hombres me buscan, me apapachan, me engríen, me sacan a pasear en citas de amor tan perfectas que jamás podré tener con ningún novio. Tengo debilidad por los chicos. Les sonríes y ellos se achinan. Te portas barrio y ellos te tratan como un huevón más (¡cuántas veces he tenido que decirles a mis amigos: oye soy mujer!). Te los puedes hacer y ellos acceden. Te quieren hacer y tú atracas. Cosas de amigos... Es muy burdo lo que digo, lo sé, pero mi relación con algunos amigos hombres es así, burda, groseramente hermosa, antiposes, cero maquillajes, zapatillas, cabello revuelto o en pijama. No me detengo a pensar en esas cosas en que sí pensamos las mujeres cuando nos vamos a ver: ¿qué ropa me puse la última vez que las vi?, no quiero que se enteren que Fulanito me engaña de nuevo, tengo roche de que me vean gorda. Con mi amigos hombres como si las huevas. Yo me relajo, me permito decir más lisuras, me permito rajar de mis envidias, me libero, y a cambio mis amigos hombres me acogen, me abrazan, me tratan de guapa (aunque no lo este), me dan su posición, me tratan sin cuidado, me invitan una chela.
Siempre le he caído mejor a los hombres que a las mujeres, soy rompe tabús, pero también medio mojigata, soy alpinchista, pero no tanto, me gusta beber, pero lo suficiente para ser yo la que carga a los borrachos. Soy muy ruidosa, muy cabello al viento, soy una mujer que no se seca el cabello jamás luego de salir de la ducha. Eso a algunas chicas no les gusta. Me río fuerte, muy fuerte. Hablo en las pelis, A veces dejo la tapa del baño arriba. Algunos domingos no me baño. Si tengo que encontrarme con alguien en un bar y no ha llegado me siento y me tomo una chela sola hasta que lleguen mis acompañantes. No me complico (o mejor dicho me complico mucho más en otro tipo de cosas). Mis amigos hombres tampoco se complican o lo hacen con otras huevadas. Me es fácil ser encantadora con los chicos, por eso tengo muchos amigos. Me es fácil coquetearles un poco, sonreírles, jugar con ellos. Me gustan los chicos. Creo que tengo un encanto con ellos y ellos conmigo.

martes, 9 de junio de 2015

Hay días...

...en que quisiera haberme casado y tener muchos hijos, bueno, al menos uno o dos. A veces me canso de ser tía. Sobre todo cuando veo a los hijos de mis amigas, a mis sobrinos carnales, a madres y niños hermosos, con ligera envidia. Me canso de ser tía, quisiera tener los míos propios, quisiera poder vestirlos y peinarlos a mi antojo. Prepararles fiestas, loncheras, inscribirlos en cursos, llevarlo al colegio. Aveces me canso de no haber tomado decisiones diferentes a las que tomé. A veces me canso de no tomar acción en mi propia vida. A veces me canso de dejar que todos decidan por mi. Hoy es uno de esos días.