En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

miércoles, 5 de agosto de 2009

26 de agosto


Estoy pensando cómo celebraré mi cumpleaños, ya casi no falta nada.
He tenido semanas difíciles. (Mi hermana dice que mi mayor problema es que todo me lo tomo muy en serio) A ella nunca le gustó celebrar su cumpleaños. Pobre, Lula, tener que compartirlo conmigo, que siempre he sido una vedette planificadora y exhibicionista debe haber sido una tortura. Cuando cumplimos quince años ella decidió no aparecer en la fiesta. Todos quisieron obligarla pero Lula no accedió. Yo para convencerla tuve que utilizar todas mis tretas. El infaltable argumento de: “ok, que no sea tu fiesta, pero no puedes faltar a mi cumpleaños”, provocó el único acto de lesa rebeldía en la vida feliz de mi hermana. Cuando yo: vestidito de princesa, peinado y maquillaje perfecto aparecía para recibir el amor de mis invitados. Otra yo distinta llegaba al club con jeans rotos en las rodillas y un look a lo Gloria Trevi. Eso acabó por confundir a la gente y desde entonces todo el mundo entendió que Lula tenía una Sandra dormida, dormida pero presente que también era capaz de hacer cosas así. No festejamos nuestros cumpleaños juntas casi desde entonces. Menos aún con ese falso lujo y todas las artificiosidades del caso.
Yo, aquí en Lima, cuento los días; y Lula, seguro, allá lejos, le hace ojos ciegos al calendario. No porque tema envejecer, sino porque odia festejar su cumpleaños. Yo sin embargo estoy aquí sin saber qué hacer. Sin saber cómo festejar. Pensando que lo único seguro será la llamada de mi hermana a esa hora exacta para recordarme de una vez y para siempre que yo soy la mayor aunque por casi nada. El desayuno con mis padres y el abrazo cálido y tierno de mi novio que es el mejor remedio contra todos los males de este mundo. Por lo demás no sé. Cada año me doy cuenta, con un tufillo de nostalgia, que me voy poniendo más vieja, porque cada año el tiempo se me hace más corto y mi cumpleaños me agarra casi sin haber planeado nada. A mí que empezaba a cranearlo todo en mi cabeza desde el día siguiente de mi fiesta. Sí, me estoy haciendo más vieja o simplemente es este invierno sin invierno de Lima y tanta melancolía. No sé, ya me cambiará la cara cuando llegue el día, mucho antes incluso.

2 Comentarios:

A la/s 16/8/09 5:33 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

happy birthday, sand!

 
A la/s 25/8/09 6:36 p.m., Blogger Jimena dijo...

Sandrita, ya se vienen los nueves, ¿algún plan ya definido? Amo las fiestas de cumpleaños, y me falta recordar lo especiales que son las fiestas de algunos amigos. Te quiero.

 

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