En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

miércoles, 8 de julio de 2009

Creo que no sé querer bien. Tal vez a veces para mí el amor sí se convierte en un balde lleno de huecos y sufro como una tonta.
Sé que yo enrarezco todo. Sé que cambio las cosas y las vuelvo complejas y que me hago problemas por nada. Pero es que en realidad soy una tonta, una cojuda mejor dicho. Me siento un poco frustrada conmigo misma. Siempre que creo que he crecido y madurado un poco hay algo que me hace darme cuenta que sigo siendo la misma idiota de siempre. Que no he dejado de ser una pisada y he permitido que los hombres se vuelvan el centro de mi vida. Y claro, de más está decir que nunca obtengo lo mismo. Me siento tan tonta, tan desamorada, tan frustrada. Pensé que ya no iba a volver a caerme, a ponerme cabe yo misma, a tropezar con la misma piedra, pero... Oops! ...I Did It Again. Supongo que todos mis novios han sabido ser más sanos y menos cojudos que yo. Supongo que por eso ninguno me entregó su vida. Han sido sabios, en algún momento de piconería yo les hubiera pisado el corazón sin asco, porque no soy buena, soy egoísta, demandante, celosa... Ese es mi CV, mi perfil profesional, mi carta de presentación. Y siempre termino diciendo que no soy mejor que eso, aunque mi novio lo crea, aunque mi amiga TOP intente decirme que sí. Quisiera equivocarme pero no soy y tampoco quiero ser mejor que esto. Al final te duele igual cuando las nubecitas se rompen, cuando las cosas sin garantía se van al tacho de la basura. Mejor me va ser una maldita perra. Ser una egoísta, hecharte toda la culpa por no poder pensar un poco en mí, por no ponerte a llorar porque las cosas cambian.
Tengo miedo, tengo mucho miedo de mí misma. Puedo ser un demonio, una mierda, una maniática compulsiva con la que nunca ganas... Acabo de sentir miedo de estar escribiendo yo misma mi sentencia de muerte. Pero así soy, un poco trágica también. A veces cuando me vuelvo a descubrir así tan Oops! ...I Did It Again, pienso que me haría bien conocer a alguien igual de cojudo y compulsivo que yo. Alguien que me entregara toda su vida, que fuera mi amante y mi felpudo y mi pera de box y mi camino y la luz de mis ojos y mi bien y mi mal y mi perdición y todo... Pero luego me acuerdo que una vez, como le escribí hace poco a Maga, conocí a alguien igual a mí -y a pesar de que estoy segura de que nadie jamás me va a querer como él / como yo quiero que me quieran-, salí corriendo.

1 Comentarios:

A la/s 13/7/09 11:06 a.m., Blogger Sandra Texeira dijo...

ya no lo haré de nuevo

 

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