En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

viernes, 17 de abril de 2009

Historia de un secuestro

Hoy hablaba con una amiga muy querida. El novio y ella fueron "nuestra pareja favorita" por mucho tiempo. El y yo los buscábamos siempre que ellos no nos buscaban primero. Todos trabajamos en lo mismo. A todos nos gustaban los mismos lugares y las reuniones con baile en alguna de nuestras casas. Nos turnábamos diligentemente para hacer los piqueos, a veces nosotras, a veces ellos, a veces pareja por pareja. Ella cocinaba riquísimo. El no lo hacía mal. Mi él cocinaba mejor que yo (que siempre terminaba hasta quemando el agua).
Los almuerzos con "nuestra pareja favorita", los viajes, las fotos, las salidas...
Luego vinieron las buenas noticias: el departamento que acababan de comprar, la mudanza, el open house organizado por nosotros y la bebé. De pronto nuestra pareja favorita empezó a estar ocupada y nosotros dejamos de ser “su pareja favorita” (pero eso fue después).
Hoy has venido de casualidad a mi trabajo y nos hemos cruzado en un corredor, te he resumido mi conversación con ella, te he dado los últimos chismes de la bebé: ya camina, dice sus palabritas y la sentencia de nuestra amiga: “son unos ingratos, ni él ni tu no han visitado.” “Los ingratos son ellos”, me dijiste tú riéndote, “dejaron de llamarnos cuando tuvieron a la hija”. “Nos robó a nuestra pareja favorita”, dije yo sin poder aguantar la carcajada. Entonces empezamos a hacer una cuenta mental de cuántos “sobrinos” habíamos ganado y cuántos amigos habíamos perdido mientras nosotros éramos también la pareja favorita de alguien. Y rajamos y nos reímos y nos entristecimos y luego tú te fuiste, besito en la mejilla de por medio y “buena suerte y hasta luego”, y yo regresé a mi sitio recordando los viajes, las fotos, las salidas, las reuniones...
Y pensando en que por momento extrañaba a mis amigos, esos que habían sido robados por sus hijos y que ahora ya no tenían fines de semana, ni casas dispuestas para reuniones ruidosas hasta el amanecer.

2 Comentarios:

A la/s 17/4/09 12:44 p.m., Anonymous Anónimo dijo...

todos hemos perdido amigos
por sus "benditos" chibolos
ni modo desde que tengo el mío
ami tambien me han perdido
ppk

 
A la/s 19/4/09 10:48 p.m., Blogger Antonio Moretti dijo...

no te cansa que, además del dinero, los intereses, las parejas, el trabajo, el cansancio; venga el tiempo y sea otro enemigo de nuestros mejores lugares y momentos? pero como dicen, pues, a seguir caminando

 

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