En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

martes, 21 de julio de 2009

Abrigando el corazón


En la mañana pensaba que mi corazón es como las calles de Lima, parchadas, con huecos y abolladuras. No está hecho para la lluvia. Ahora siento que un hecho superficial y que nada tiene que ver con lo que estaba pasando hace que yo sonría de buena manera. Y así como empezó todo este cataclismo, así sin nada concreto, yo empiezo a sentir que el universo hace algo para reordenar mi mundo. Empiezo a entregarme a la fe y a las palabras que tanto he reclamado, pedido y añorado. Hoy decido no hacerle caso a los obstaculos sino a todo lo bueno que está allí. Hoy decido ver las pequeñas señales del universo y creer en ellas como una devota. Y si las señales me fallan decido creer en las palabras, en los corazones. Decido lanzarme a la piscina (algo me dice que esta vez si tendrá agua).
Hoy decido dejar de llover.
Hoy decido seguir siendo feliz.

1 Comentarios:

A la/s 5/8/09 9:06 a.m., Anonymous Anónimo dijo...

k bueno k sts mejor

 

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