En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

miércoles, 8 de junio de 2011

Yo escribí eso para ti...

...hace años, para curarme del mal amor, de las peleas diarias (x365x6), de sentirme siempre tontay pequeñita contigo,de sentir que tú no podías hacer lo que todo el mundo hacía: hablar de mi con pasión, decir sin asco que estabas orgulloso de mi, presentarme como tu novia por la calle y nunca poder ir de día de campo con tu familia.
Yo escribí eso para ti para expulsar lo que me quedaba de amor o de costumbre o de ganas o de necesidad por ti. Para poder liberarme de eso y matar mis muertos de una vez, y no joder a nadie en el proceso nisiquiera a mi. Escribí eso para ti y medio resultado porque casi 10 años después de nuestra historia (no sé si han sido 10 años, pero es un número simbólico para mi) yo me encuentro curada de ti. Me encuentro limpia de todo eso, aunque aún me duelen las heridas, como los huesos quebrados en los inviernos. Y tu historia ya no me pesa al punto de tener que hacércela cargar a alguien más y llenarlo de preguntas y vacios. Y tu historia solo me duele a mi algunas madrugadas de frio, en algunos sueños que expulsa mi inconciente. Y eso sí, soy muy conciente que cuando quiero hacer un cuadro comparativo o mirar en las páginas de mi libro para tirarle a alguien mis dolores, decido parar en seco y empezar otro camino.
10 años después tú estás lejos de mi vida y eres solo un recuerdo (por momentos bueno, por momentos gris). Y eres solo un amigo de esos a los que se saluda por los cumpleaños, se les prestaría plata si lo requiere o se le iria a ayudar en una emergencia, pero no eres uno de esos amigos con los que se va al cine o se invita a los cumpleaños (tampoco tanto). Para mi eres uno de eso amigos a los que se puede abrazar con buena onda en algún reencuentro y al que da gusto oirlo por el teléfono.
Y ahora alguien está pasando por ese proceso, y cómo puedo yo decirle que está mal hacerlo, cómo puedo decirle que está mal escribir para matar algo, para cerrarlo, para alejarlo o para perderlo. No puedo yo decir eso jamás ni puedo pararme en el medio a fiscalizarlo todo (menos aún si él estuvo conmigo cuando yo hice todo eso). No puedo hacerlo aunque vea que por momentos mi muerto es parecido a él, y que con él a veces también me siento pequeña y estúpida y negada. No puedo hacerlo aunque a veces con él sienta que todo se repite aunque en un círculo más pequeño pero se repite. No puedo y no debo hacerlo a gran escala porque cada uno debe seguir su propio camino y encontrarse y alejarse de lo que quiere alejarse. Y a mi solo me toca estar allí y compartir lo que sienta que debo compartir y quedarme si quiero quedarme e irme si quiero irme y no sentirme mal por nada de eso.

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