En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

lunes, 14 de diciembre de 2009

El fin de año está a punto de venirse encima. No ha dejado de darme un poco de miedo pero ya no siento que será una bomba atómica. Se vienen muchos cambios, pero creo que uno, el más grande, puede ser para bien.
Esta época siempre me hace poner un poco tensa. Creo que mis relaciones siempre se complican un poco. Quisiera ser una persona relajada pero no lo soy.
Se viene el fin de año: los almuerzos, los engordes, las reuniones, los amigos, la familia. Está será la Navidad más extraña del mundo. Mi familia estará llena de huecos.
He comprado muchos regalos, el test navideño me dice que regalo cosas grandes y caras porque reclamo amor, quizá eso no está muy lejos de la realidad.
Este ha sido un año de pérdidas. Se me murió mucha gente (creo que ya he hablado de eso) y he perdido casi toda mi confianza y fe en el género humano. He perdido mi capacidad de compadecerme, de ser generosa, pero no me arrepiento de eso o mi arrepentimiento es muy poco. He tenido que asumir mi misantropía, también.
Algo muy bueno ha pasado: he descubierto que no está mal que la gente me quiera por ser detallista, preocupada y atenta, finalmente eso es parte de mi y está bien que me quieran por eso, YO SOY ESO.
He descubierto también que esa persona que me dijo que vivía probando a la gente tenía razón y así como he perdido mi fe en el género humano, he puesto todo lo que tengo de fe en mi novio, no porque sea mi novio sino porque es una persona excepcional. Ojo, no lo he puesto en mi relación, sino en el individuo maravilloso que es él. Y ahora en este espacio fresita decido no portarme como una boba y dejar de ponerle pruebas, no será fácil escapar a mis instintos pero por lo menos debo lucharla. Si hay alguien con quien debo relajarme y que merece mi confianza es él.
Así que se va el 2009, el año de mi número de suerte, que no podría decir que ha sido bueno (profesionalmente sí, ha sido buenísimo), tampoco malo, pero que me ha dejado muchas lecciones. Me divertiré el 31, me divertiré mucho, muchísimo.

1 Comentarios:

A la/s 17/12/09 3:10 p.m., Blogger Sandra Texeira dijo...

su pues, si no es él, ¿en quién?

 

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