En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

martes, 13 de febrero de 2007

Estoy enamorada del Dr. House

"¿Cuántas relaciones fallidas tendré que aguantarte
hasta que aprendas a amarte a ti mismo?
Literalmente hablando, claro".
(Dr. House)

Siempre nos han gustado los chicos malos, Fer; los canallas, los que nos sacan canas verdes, esos que tienen una boca que los condena. ¿Sabes por qué, Fer? Yo no tengo ni la más puta idea. Lula, decía que todas tenemos un novio malo. Lula era diferente a nosotras, siempre con chicos lindos y buenos, esos que las madres adoran; pero tuvo un novio malo, malísimo, más que todos los que tuvimos tú y yo juntas y ella se enamoró de él como de ningún otro.
Nosotras siempre queríamos hombres bien machos, que nos subyuguen, que nos jodan el cerebro, que nos manipulen, que nos digan: que no te pones esta ropa apretada, que mi mujer no se va a vestir como una puta de esquina. Siempre andábamos con hombres inteligentes que averiguaban nuestras tretas y nos daban la vuelta. Hombres como el Dr. House, sexys pero no guapísimos, sarcásticos e irónicos hasta el extremo. Hombres dañados emocionalmente, que no podían decir las palabras mágicas, que no podían amar porque no sabían qué era eso, porque de seguro no los abrazaron de chiquitos o una maldita bruja les rompió el corazón. Hombres que se burlaban de nosotras cuando decíamos tonterías, que eran rudos, que andaban como los niñitos de inicial que les pegan a las chiquitas que quieren.
Por qué, Fer, por qué; por qué estamos enamoradas del Dr. House; por qué vamos por allí cargándoles el maletín a liceados emocionales, a los malos de la película. Porque nos gustan los desagradables, los autosuficientes, los lejanos, los que no nos necesitan pero que en el fondo nosotros sabemos o queremos que nos necesiten.
Maldita sea, Fer, es imposible no odiar a ese pinche cabrón del Dr. House, que sabe todos los diagnósticos del mundo. Es imposible no odiar a ese maldito cojo pedante y soberbio, es imposible no mirarlo y querer ponerle un pie en el bastón para que se tropiece y se caiga. Es imposible, Fer, es imposible no odiarlo y también no amarlo cuando lo vez allí con sus ojazos celestes, su cabello desordenado, sus zapatillas huachafas y su sonrisa de medio lado. Es imposible no quererlo cuando lo vez comportarse como si fuera el amo del mundo (y vaya que lo es). Es imposible no amarlo cuando el cabrón de mierda nunca se equivoca y siempre le gana a todos. Por qué, Fer, por qué nos pasa esto a nosotras, tan lindas, siempre tan tiernamente cojudas, tan hábilmente educadas en los mejores colegios católicos de esta ciudad pacata. Por qué no nos puede gustar el australiano buenito, el oncólogo guapo o aunque sea la chica sensiblera; por qué carajo siempre tenemos que caer en las manos de los Dr. House. Por qué tenemos que ir tras de ellos como si redimirlos fuera la única razón de nuestra existencia. Por qué tenemos que chocarnos con hombres así una y otra vez como en un juego mecánico y si no nos chocamos por azar, entonces por qué nos aburrimos de los buenos y salimos a buscar a todos los Doctores House de este mundo.
Es que a las mujeres nos gustan los hombres malos, Fer; no nos gustan los muchachitos lindos que nos van a buscar y nos llevan flores, nosotras los miramos desde nuestras ventanas y nos reímos de esos pobre huevones. No nos gustan los que nos insisten tanto que nos cansan. Es bonito salir con ellos, sentir que somos la razón única de su existencia pero después nos aburrimos. Nos gustan los retos. Los hombres complicados, lo que usan casaca de cuero negra y conducen moto, los que nos joden, los que no nos llaman tanto, los que andan contrariados. Los que nosotras sabemos o creemos que nos quieren pero no nos lo dicen, no nos lo demuestran. Nos gustan los chicos a los que tenemos que pelar como cebollas.
Qué masocas, somos Fer, nunca vamos a cambiar. Moriremos en nuestra ley con nuevos videitos del Dr. más canalla y más rico de la tele.
Estamos irremediablemente enamoradas del Dr. House y de seguro a todas las mujeres se les cae un poco la baba cuando lo oyen decir que él no usa mandil, que él no atiende en la clínica y entonces solo podemos babear y mirarlo tapar todas sus canalladas con su sonrisa retorcida y su mirada de malo mientras él mismo se sabe el amo del universo.

10 Comentarios:

A la/s 13/2/07 12:43 p.m., Blogger Sandra Texeira dijo...

I want to be your Valentine, Dr. House

 
A la/s 14/2/07 12:04 p.m., Blogger cesar dijo...

Es buen texto, muy irónico, bien escrito. Una declaración de amor hacia el Dr. House, obviamente. Un muy buen recurso la presencia de Fer. Aun cuando bien sabes cuál será la respuesta. De todas maneras, alivia mucho el hecho de que las mujeres -algunas, no todas- piensen así de nosotros lo malos, malísimos.

 
A la/s 15/2/07 6:22 a.m., Anonymous Valen dijo...

Yo tambien creo que es un exelente texto, pero al contrario de ti Cesar pienso que en la mente de toda mujer esta el deseo q todos esos seres como el Rr. House se fijen alguna vez en nosotras... Me encantaria ese reto (porque todavia no lo he vivido) pero una osa si es cierta. Todos los hombres tienen un tanto de Dr. House y si queremos lo podemos descubril...

 
A la/s 21/2/07 6:01 a.m., Blogger Onira dijo...

Bueno, hasta ahora solo coincidimos en lo de peludos.
A mi me gustan los hombres buenos. Los que hacen el amor con dulzura y saben preparar el café como te gusta. Nada de malos tratos ni lágrimas para mi, no quiero ser una chica Almodóvar..
Pero escribes tan lindo, que no puedo dejar de leerte....jaja....
Saludos...!!!

 
A la/s 21/2/07 2:54 p.m., Blogger Sandra Texeira dijo...

Bueno, si pues, Onira, pero tb tengo mi corazoncito. Todas a veces necesitamos nuestras cucharitas de azúcar :)

 
A la/s 28/2/07 3:32 p.m., Blogger El anónimo de siempre dijo...

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

 
A la/s 28/2/07 3:43 p.m., Blogger El anónimo de siempre dijo...

Tengo que admitir que ésto me abrio los ojos... Ahora veo que tengo una algo menor probabilidad de morir sólo -por necio, claro está.

Quisiera recordar a todo el mundo que un cínico es simplemente un idealista que se asqueó de éste mundo -cosa que, por cierto, no es muy difícil.

En éste mundo uno no puede ser sensible, todos tienen que ser unos perfectos imbéciles... En éste mundo uno tiene que callarse, en éste mundo todos siguen a imbéciles aún peores que ellos, en éste mundo todos viven haciendo sufrir a otros y a la vez sufriendo en silencio... en éste mundo... tantas otras cosas.

A la vez, claro está, uno tiene su idealismo... en terapia intensiva.

El problema, Sandra, es que siendo uno un dr. House, si bien se divierte y se amarga como el mejor, termina cansándose de éste tan estilo de vida tan particular.

Uno empieza a buscar a una chica simple, que no se haga tanto problema por todo... una que a su vez tenga esa sabiduría no tan racional escondida... una que a uno ponga el mundo patas para arriba... una que sepa sacarlo a uno de su necedad...

Creo que ahora entienden mi primer comentario.

"Un cínico es el que conoce el precio de todo pero el valor de nada".

Oscar, ésta vez te equivocaste demasiado para mi gusto.

 
A la/s 1/3/07 10:50 p.m., Blogger Sandra Texeira dijo...

Que te puedo decir, anonimo de siempre, yo nunca he podido ser esa chica simple, esa maga de cortazar, esa mujer 10 que todos buscan en algun momento; y quisiera decirte que ya no voy a estar loca por los Dr. Houses de este mundo, pero no sé...


pd. Y tienes razon la imbecilidad esta generalizada en este mundo (y no lo creas, a veces me incluyo en ese paquete)

 
A la/s 10/3/07 1:28 p.m., Blogger the tiger dijo...

holas.
house es lo maximo..yo no toy enamorado de el..jaja pero me parece un icono real de un medico inteligente, sarcastico..y fuera de serie ..todo un personaje... espero que lo sigas viendo pues ya estrenan la tercera temporada en peru..aunque un poco atraazada pues en USa ya van como 15 capitulos creo pero igual...sigamos disfrutando de House M.D

 
A la/s 24/3/07 6:06 p.m., Blogger Gabriel Rimachi Sialer dijo...

Tranquila, mujer, quejarse no vale de mucho. No levantes la voz que estoy concentrándome, y enciéndeme un cigarrilo... que si bien opero sin mandil, no lo puedo hacer si fumar.

 

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