En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

jueves, 2 de julio de 2015

Siempre me he llevado bien con los chicos...

de hecho mejor que con las mujeres. Tengo pocas amigas mujeres, las adoro, no las veo mucho, pero las adoro. Sin embargo, tengo más amigos hombres. Siempre he tenido debilidad por los hombres y ellos por mi. Son tan fáciles... No se hacen problemas, son intrépidos, acceden a tus caprichos, van a donde les pidas. Son buenos. Puedo decir fervientemente que mis amigos me aman. Mis amigas me quieren. Me necesitan de vez en cuando, peor mis amigos hombres me buscan, me apapachan, me engríen, me sacan a pasear en citas de amor tan perfectas que jamás podré tener con ningún novio. Tengo debilidad por los chicos. Les sonríes y ellos se achinan. Te portas barrio y ellos te tratan como un huevón más (¡cuántas veces he tenido que decirles a mis amigos: oye soy mujer!). Te los puedes hacer y ellos acceden. Te quieren hacer y tú atracas. Cosas de amigos... Es muy burdo lo que digo, lo sé, pero mi relación con algunos amigos hombres es así, burda, groseramente hermosa, antiposes, cero maquillajes, zapatillas, cabello revuelto o en pijama. No me detengo a pensar en esas cosas en que sí pensamos las mujeres cuando nos vamos a ver: ¿qué ropa me puse la última vez que las vi?, no quiero que se enteren que Fulanito me engaña de nuevo, tengo roche de que me vean gorda. Con mi amigos hombres como si las huevas. Yo me relajo, me permito decir más lisuras, me permito rajar de mis envidias, me libero, y a cambio mis amigos hombres me acogen, me abrazan, me tratan de guapa (aunque no lo este), me dan su posición, me tratan sin cuidado, me invitan una chela.
Siempre le he caído mejor a los hombres que a las mujeres, soy rompe tabús, pero también medio mojigata, soy alpinchista, pero no tanto, me gusta beber, pero lo suficiente para ser yo la que carga a los borrachos. Soy muy ruidosa, muy cabello al viento, soy una mujer que no se seca el cabello jamás luego de salir de la ducha. Eso a algunas chicas no les gusta. Me río fuerte, muy fuerte. Hablo en las pelis, A veces dejo la tapa del baño arriba. Algunos domingos no me baño. Si tengo que encontrarme con alguien en un bar y no ha llegado me siento y me tomo una chela sola hasta que lleguen mis acompañantes. No me complico (o mejor dicho me complico mucho más en otro tipo de cosas). Mis amigos hombres tampoco se complican o lo hacen con otras huevadas. Me es fácil ser encantadora con los chicos, por eso tengo muchos amigos. Me es fácil coquetearles un poco, sonreírles, jugar con ellos. Me gustan los chicos. Creo que tengo un encanto con ellos y ellos conmigo.

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