En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

jueves, 7 de mayo de 2015

Días en el trabajo

Hay días en que uno siente que su trabajo es una mierda, que no tiene sentido invertir tanto tiempo, poner tanto punche en las cosas, tanta fe en las personas. Hay días en que te sientes totalmente frustrado respecto a lo que escogiste hacer y te sientes malo en lo que haces. Pero también hay otros días, como hoy, en que sientes que todo sirve para algo, que vale tu esfuerzo (y mucho). Hay días en que sientes que puedes iluminar la vida de la gente y que ellos también te pueden iluminar la vida a ti. Te sientes útil (muy útil), te sientes contento de saber que no importa el cansancio, la falta de sueño, el poco tiempo para almorzar (no almorzar), las carreras para llegar de un lugar a otro, porque tú haces un buen trabajo y tu trabajo repercute en la vida de las personas. Creo que nunca he tenido esta sensación tan directamente. Es como tener un blog: la retroalimentación es inmediata.
Todo te pasa en el trabajo: vives y mueres allí (sobre todo los workaholic) y aunque hay días malos (semanas malas; a veces, un mes malo), afortunadamente también hay días como hoy: en que sientes que lo haces todo muy bien, en que lo que haces sirve para algo; de hecho, no solo lo sientes, lo ves; y esos días son los mejores y felizmente de los que más hay.

1 Comentarios:

A la/s 16/5/15 8:17 p.m., Anonymous Julian dijo...

Bonito.

 

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