En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

lunes, 5 de abril de 2010


A veces pienso que voy a ver tus crocs verdes en la puerta de mi casa. Subiré la mirada y aparecerás tu con tus rulitos y tu sonrisa boba, diciendome las palabras que antes usábamos. O que tal vez saldré de mi oficina por una gaseosa y te encontraré parado afura con los mismos crocs verdes. Pero nada de eso ha pasado ni pasará. A veces antes de salir o entrar a algún lugar me da ese miedito dulce en el estómago, que a veces es de decepción, y otras se transforma en una sonrisa tonta y en una voz que me dice a mi misma: "qué cojuda eres".
No sé si eso significa que aún te espero. No sé si el hecho de haber dejado de soñar contigo todas las noches y que cada vez imagine menos que tus crocs verdes vendrán caminando hacia mi sea sgino de que me estoy curando, de que esta gripe se esta alejando. Quizá sea solo el efecto de la rutina, de la larga semana santa, tan santa, de no tenerte por primera vez.
Ha pasado un mes. Ya no lloro. Aunque en esta última semana me ha dado ganas, pero se han ido solas. Ya no pienso en ti todos los días, pero pienso algunas cosas. Ya no me da cosa pasar cada mañana y cada noche por fuerza obligatoria en el paradero que da a tu casa, ya no me altero cuando suena el teléfono (ya sé que no llamarás y si lo haces ya sé que te diré: "es muy doloroso hablar contigo, seria muy doloroso verte, porque cada vez que te vea tendré que despedirte de ti y no podré soportarlo"). A veces quisiera dejar de quererte de golpe, no quererte nada de nada, no desearte ni bien ni mal y poder verte como un compañerito de colegio. Pero para eso solo el tiempo. Quisiera no extrañarte cuando doy algún paso, algún paso incierto o algún paso conocido, pero ya no te extraño tanto tampoco. Ha pasado un mes. He pasado mi primera semana santa-santa, de soltera, y no me he muerto, ni ganas que tenía, tampoco he resucitado, pero algún terreno he ganado y algunos gramos o kilos más por todos los engreimientos de mis amigos y sus almuerzos.
Si alguan vez lees esto, lo dudo, pero si alguna vez, no vuelvas, no te acerques, no me escribas, no me busques, no me llames, aunque un pequeña parte de mi lo desee. Aunque esa parte de mi cree que ver tus crocs verdes esperandome, verte en la pantalla del celular, escucharte en el teléfono, validaría que tu me quieres, no valdrá la pena tener esa pequeñita y tonta certeza, para tener que despedirme de nuevo de ti y volver a sentir que alguien me hecha sal en una herida abierta.
Sé bien que no haces nada y es mejor que no lo hagas. Tú eres así, yo soy así de boba, sin poder odiarte a muerte, sin poder arrancarte de mi vida totalmente (aún no puedo soy sincera). Tú eres así: sin actos audaces, sin huevos para disculparte, sin cara para pedir perdón, sin fuerza ni ganas para luchar por la persona que quieres y para asumir responsabilidades. Tú eres así: no sabes querer bien, no sabes querer como yo necesito y quiero que me quieran. Y yo soy así: escribiendo para ti mientras le robo tiempo al trabajo, pensando que quizá tal vés vendrás por mi aunque sepa que te diré que no me voy contigo ya nunca jamás. Yo soy así: romántica y boba, extrañando, sintiendo, saboteándome un poco. Pero también soy un poco fuerte, un poco pendeja, un poco guapa, un poco confiada, un poco niña, un poco feliz. sí, ahora las canciones me lastiman, las calles me lastiman, lo que hicimos y lo que ya no haremos me lastima, pero aún me tengo a mi y tengo a mi red de apoyo que ha estado conmigo más que nunca. Querido, si piensas que ando en mi casa llorando, no es así. Me he puesto guapa, he salido con todos los amigos del directorio, me he puesto a jugar con mi juguetito rico (ni para eso se necesitan hombres), he llenado mi agenda de citas y visitas y he sido feliz y me he reido de verdad y en medio de todo eso sí he pensado en ti y hay ausencias que me han lastimado, pero estoy bien y contenta y tranquila y no he dejado de repetirme: qué huevón, él se lo pierde, y finalmente es verdad. No vengas, no te necesito, te quiero pero no te necesito. Lo único seguro es el paso del tiempo y ese es el mejor punto a mi favor.

1 Comentarios:

A la/s 16/4/10 1:08 a.m., Blogger Pompas de jabón dijo...

Definitivamente estamos en esa etapa del te quiero te amo pero ya no, no sufriré más, no te amaré más, porque mi amor vale demasiado, demasiado para ese huevón. Porque si, somos lindas, buenas, inteligentes. No se que esperan o que anhelan del amor, pero la seguridad que tenemos, es que nadie los amará con esa intensidad y esa locura que sólo hay en el amor verdadero, esa con locura, con pasión, ese amor que sé, solo tenemos las dos...para ese par de cojudos. Yo también me digo siempre: el se lo pierde, yo no.

 

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