En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

viernes, 19 de marzo de 2010


Mi enfoque estaba mal. Todo estos 21 días he estado esperando que digas algo, que hables, que llames, que te disculpes, que te tires al piso, que llores, no para perdonarte sino para sentir que algo de lo que tuvimos era verdad.
Mi enfoque estaba mal. Eso no valida nada, eso no hace que todo se arregle, ni que podamos estar bien. Acciones borran pasiones, dice, y todo lo bueno -entre tanta mentira- nunca fue bueno totalmente, eso es algo que no puedo perder de vista.
Yo siempre he querido a alguien que se faje por mi, que no tenga miedo de pedir perdón aún cuando la ha cagado de la peor manera, que no solo se quede conmigo cuando yo flaquee sino que pelée por mi. Eso lo sabías bien, porque te lo repetí hasta le cansancio, cada vez que la cagabas. Y tú no has hecho ninguna de esas cosas. Independientemente de si me quieres o no, de si te importo o no, TÚ NO ERES EL CHICO PARA MI. Pensé que sí, pero me equivoqué. Este es el único momento en que hubieras podido demostrarlo si a pesar de todo hubieras reaccionado diferente y hubieras hecho lo imposible para que yo te perdone. Solo tenías que hacer el intento de lo imposible y quizá hubiera podido convertirse en posible y quizá la historia seria diferente, pero no lo hiciste porque no tienes cara o porque tienes mucha verguenza o porque te faltaron huevos o porque no vale la pena para ti. Sea la opción que sea, todo me lleva a la misma conclusión: TU NO ERES EL CHICO PARA MI. Tener claro eso ahora me quita un peso de encima, uno muy grande, de verdad.

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