En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

domingo, 25 de junio de 2017

Cosas que te pueden devolver la fe

Cuando ves todos los días que el mundo es una mierda, que uno empleadores desgraciados han encerrado con llave a unos chicos que trabajaban por 20 soles al día y han muerto quemados o asfixiados en un incendio. Cuando las noticias todos los días hablan de violaciones, feminicios, accidentes de tráfico, negligencias médicas. Cuando ver la noticias te enferma, porque no hay nada bueno, necesitas desesperadamente cosas que te devuelvan la fe, que te hagan pensar que vale la pena estar en este mundo, que todo no está perdido. Yo lo necesito desesperadamente hoy, lo necesito para sentir que esta semana no ha sido tan dura, que puedo despertarme mañana tratando de sonreír y sintiendo que el mundo no se va a caer a pedazos, que no es una idea terrible pensar en tener un hijo, que algo se puede hacer aún...

Estas son algunas cosas que me devuelven la fe:

  • Las personas que se han organizado espontáneamente para llevarle desayuno a los bomberos que han estado por horas tratando de apagar el incendio más terrible que Lima ha tenido en los últimos 40 años. Sobre todo los emolienteros, las señoras que venden desayuno. Qué tal muestra de solidaridad es dar lo mejor de sí, es dar algo de tu trabajo, algo de lo que falta. Eso es compartir de verdad.
  • Este verano no hubo agua en algunos sectores de Lima. La cisterna de la municipalidad pasó por mi casa, fui con mi baldecito a sacar agua y vi como unos jovencitos ayudaban a una viejita a llenar sus baldes y la acompañaban a su casa.
  • Cuando alguien le cede el asiento a otra persona en un micro, sobre todo cuando el micro está lleno, es hora punta y se ve que la persona necesita ese asiento más que nadie.
  • Los bomberos... esos bomberos que no ganan ni un sol y dan lo mejor de sí para ayudar a los otros. Siempre he pensado que cualquiera puede abrir la billetera y dar plata para una causa, dar de tu chamba es dar un verdero aporte.
  • Esta semana también una amiga perdió su billetera y la persona la contactó para devolvérsela con todo intacto. Se la llevó a su casa y no aceptó ni siquiera plata para el pasaje.
Estas son algunas cosas en las que me he forzado a pensar para sentir que el mundo no es una mierda, no puede serlo, no deberíamos dejar que lo sea.

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