En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

martes, 4 de marzo de 2014

Sin sintomas

Lo bueno de mis enfermedades es que la mayoría de ellas o la más difícil no tiene síntomas. Los síntomas vienen después cuando recibo los exámenes, cuando el médico me habla de valores desconocidos que deberían estar más altos o más bajos y entonces inicia una nueva travesía. Y el dolor no es un dolor hipocondríaco, como el de quien escucha que a otro le duele la espalda y de pronto se ve atacado por el mismo mal. El mío es el stress que habla, el stress de no saber, de esperar, de no poder resolver las cosas en el acto. Es el dolor de cabeza, la falta de sueño, la ansiedad...
Pero yo tengo buenas vías de escape están mis amigos, los consejos de mi amigo Star Man Aquarius y toda su energía sanadora que siempre me da felicidad, está mi familia, mi novio y tengo que estar yo misma porque sino es como si me hubiera quedado sola.

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