En una jaula de cristal

Siempre he querido escribir un diario, pero con un afán voyeurista. A pesar de ser reservada creo que cuando hay un incendio es bueno echarle un gran chorro de agua, por eso escribo esto como letras arrojadas al viento desde una urna transparente.

viernes, 20 de mayo de 2016

Antes me resistía a cambiar. Todo cambio, pequeño o grande, era para mi un dilema. Creo que he ido superando eso. Ahora no he dejado de tenerle miedo al cambio, pero puedo manejarlo mejor. He dejado de hacer un drama si me cambian de hora para una salida (repito no ha dejado de molestarme, pero al menos ya no estalla la segunda guerra mundial).
Me he tranquilizado. Me he vuelto un poco más paciente. Creo que por fin he construido (en algunas cosas) esa escala de negros y grises que tanto nos costó a mi sicólogo y a mí. Ojalá la hubiera tenido desde los 20 años. Ojalá la hubiera tenido desde siempre y no la hubiera tenido que construir en sesiones semanales por un año. Me hubiera evitado tantos dolores. Hubiera podido salir de tantos problemas. Hubiera vivido más tranquila. Pero ahora la tengo, eso es lo que importa. Ahora puedo molestarme menos y mejor (yo me entiendo).
Me ha costado mucho reconocer que en la vida muchas cosas son una elección. Hace varios años decidí ser feliz: con todo y contra lo que opusiera, y desde entonces lo soy. Hace varios años decidí dejar pasar las cosas: aprender a olvidar, y también, a no hacerme tanto rollo con las cosas. La gente te hiere, te caga, te jode, a veces sin querer, si lo permites, eres tú el que está mal. Si todo te afecta, eres tú el que está mal o lo aprendes a manejar o te loqueas. (Yo ya no me loqueo). Hace varios decidí ser menos stalker, menos malpensada, menos celosa, meno impulsiva, sin dejar de ser yo y creo que he andado por un buen camino. Así como siento que hay aspectos en los que soy totalmente negada, creo que he avanzado bastante en otras cosas. Me siento bien y he tenido que hacer muchas cosas para eso, he tenido que esforzarme. Creo que puedo sentirme un poquito orgullosa. Creo que puedo celebrarme y cantarme a mí misma un poco. Ahora mi reto es construirme un voz o manejar mi propia voz. No quiero quedarme dentro con cosas que siento que necesito decir, pero a veces es tan difícil aprender cómo decir la cosas. Nuevos años, nuevos retos, siempre mejor que hayan nuevos retos, porque eso significa que ya has ido superando los antiguos.

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